
Por González
(Clande - Cate)
Me llama mi jefe, Leito “poder en las sombras” Portorreal y me ordena, “tenes que escribir algo sobre la complicada relación entre los referís
y los jugadores pasados de pulsaciones”.
Lo primero que hago es tratar de hacerle ver lo
inútil que es intentar reflexionar sobre todo fenómeno relacionado con el fútbol.
Menos aun, con esos hechos vinculados a alguna
calentura.
Es decir, que es medio al pedo, deliberar, cuando
siempre va a aparecer la tonta excusa de “lo
cague a trompadas al arbitro porque estaba excitado por el partido, pero tobo
bien, ehh”
La respuesta fueron solamente dos palabras, “vos escribí”.
Así que decido comunicarle la decisión a mi otro
jefe, el General “tengo a los boli cosiendo
a pleno” Molver.
Le comento lo del comentario, y el tipo se limita
a decirme, “escribí, pero antes de publicarlo
mándamelo por mail así veo si me gusta”.
Viendo que se establecía una clarísima situación
de “censura previa”, salgo a buscar
la palabra, siempre justa, siempre sabia del “Negro Obama” (ex Mukenio).
Lo rastreo por todos lados, hasta que me entero
que el bolú estaba encerrado con unas porristas (porristas, gimnastas bailarinas,
no fuma porros), enseñándole su famosa “coreografía”,
“el baile del egipcio”, esa que nos
muestra sábado tras sábado en el Ñuberi, para que la hagan en sus
presentaciones de la campaña a la “Casa
Blanca”.
Así que protegido por mi “QI” de 160, (que me permite escribir esta nota, así como también,
atarme los cordones con una sola mano, y cantar la “Oda a la alegría” en alemán), por la historia de mi equipo, El
Clande, con los árbitros, (expulsados, varios penales en contra, y mas…), y
sobre todo, como me estoy despidiendo, puedo decir lo que se me canten las
bolas.
Veamos, (dijo el cieguito de bailando por un
sueño).
Con el Clande hemos jugados infinidad de
amistosos.
Muchísimos de ellos los jugamos con, (mira bolú,
aprende a hacer demagogia barata, aprende a escribir para la monada para cuando
yo ya no este, siempre tenes que poner, “jugamos
CON” y nunca “jugamos CONTRA”,
eso te da una cosa como de “siempre
jugamos con amigos” y otras boludeces varias), con varios de los equipos
que están jugando este campeonato.
Desiderata: a partir de mi alejamiento
definitivo del Cate, voy a dar un curso, un “taller literario” de cómo juntar más de dos palabras con cierto “gracejo”.
La primera clase va a estar dedicada a “como putear a alguien de manera
subliminal”, seguida de, “como tirar
un palito sin que nadie lo note”.
Retorno, como retorna Zaratustra a la montaña…
Es mas, muchos de esos equipos jugaron partidos
entre ellos, ya sea en el Mimara, (caen miles de lagrimas sobre mi acerado y
curtido rostro), en Doña Frida, o en el mismísimo
Ñuberi.
Es decir, se jugaron muchos, pero muchos partidos,
y en todos ellos no los arbitro ningún “arbitro”.
“si bolú, de
no creer”, “que loco no”.
Sin arbitro… y a nadie, a nadie nadie, se le ocurrió
cobrar alguna boludez para ganar un partido.
Ni cagarse a patadas.
Ni cagarse a puteadas.
Ni tirarse a hacer tiempo.
Ni empujar la pelota al fondo del arco con la
mano.
Ni pedir, “cual
histérica putarraca”, un penal que lo saque de pobre.
Menos aun, reclamar a los gritos la aplicación de
una tarjeta, (y si la pedís no hay, conchin!!!)
Así que la conclusión cae por si sola, (como fruta
madura, como calzón de puta, como hoja seca en otoño, como Rivotril en mi vaso
de cerveza, (iba poner como leche en tu boca, pero me zarpaba), lo que
sobresalta a los players, lo que “indispone”
a los mas variopintos jugadores, lo que “nos”
enloquece (fijate ratón que uso el “NOS”,
en lugar del “LOS”, para dar una
idea de pertenencia, algo así como “el
tipo se incluye en la cagada”, mientras el que escribe te tira mierda a dos
manos), lo que nos saca de las casillas, (frase “vintage”), es jugar por los tres puntos.
Aaahhh, ahí si la gran concha de tu madre, cuando
jugamos por los puntos “dejo todo”,
“pongo huevo”, “doy la vida”, y ese pedazo de puto que tiene un silbato en
la mano me hace lo imposible por cagarme.
“me esta
robando el muy forro”,
me esta quitando la posibilidad de quedarme con la copa de este campeonato (que
antes, hace muy poco, era una mierda, y ahora es la novena maravilla del
mundo), me esta “afanando la gloria”,
y “que carajo cobras hijo de mil putas”.
No güey, jugá igual.
Por los puntos o sin ellos.
Trata de que el tipo de negro, (de amarillo, de
fucsia, o multicolor), pase desapercibido.
Cagate en la tabla.
O ganate los tantos jugando lindo, haciendo que el
“juez” pase desapercibido, como si
no estuviese dentro de la cancha.
Relajate.
Tomate un Alplax… y cuando termina el partido,
acercate y decile, “viejo, que mal cobraste
hoy” y dale la mano.
Por otro lado.
¿A quien benefician los malísimos fallos de un árbitro?
¿Quién carajo saca provecho de cada error del
arbitro?
¿Quién se queda con la guita de las retenciones?
Te lo digo desde el lado de los que organizamos,
(y creo que acá podemos coincidir, (acá solo, no extrapolemos, en esto nada
mas, no sea cosa que), con la gente de la 115 b3, que armaron los campeonatos
del Suteba), que no se beneficia “NADIE”.
Perdemos todos.
Pierde el campeonato.
Se encarajina la cosa.
Surgen peleas y quilombos totalmente innecesarios.
Se enrarece el ambiente.
Todo se emputece.
Mas, si trasladamos la calentura con el referí
hacia otros jugadores.
Por lo tanto, si nadie saca provecho de un mal
fallo, por que no podemos dejarlo encerrado dentro de la jugada y no ensuciar
el partido y el campeonato todo.
Además, el tipo esta solo.
Siempre va a cobrar mal.
Lee bien chispita, “SIEMPRE VA A COBRAR MAL”, es “axiomático”,
porque cada vez que me cobre en contra
lo va a “hacer mal”.
Así que es al pedo que me caliente con sus fallos.
Es estúpido que le reprime, que lo putee, que me
salga del partido y me enrede en una calentura que no conduce a nada.
(También es una ley sagrada que “arbitro puteado, arbitro que se desbarranca”,
con lo cual el partido “se cae a
pedazos”).
Termino con una anécdota.
Organizaba en la 159 de San Pete un campeonato
entre pibes de la escuela.
Me tocaba hacer las veces de referí.
Cuando entraba a cobrar a la cancha, pasaba,
instantáneamente, de ser el “profe piola
que nos saca a jugar un fulbito” a ser “el
ciego hijo de puta que ni sabe lo que cobra”.
No rompamos mas las bolas… juguemos lindo.
Les dejo un abrazo.