
Por Luis Gonzalez
Después
de mucho pensar cual seria el ángulo por el cual le entraría al trabajo sobre la UTD de Gral. Mosconi, y de
descartar varias posibilidades, de pronto, al leer un reportaje a “Pepino” Fernández, la línea de laburo
que tenia que seguir se presentaba mas que clara.
En ese reportaje Pepino dice “nosotros somos culpables de los que nos
pasa”. Ahí se produjo el clic. Acaso uno de los ejes de nuestra cursada no
se refería a ver como funciona la pelea por lo simbólico. No dijimos más de una
vez que “lo que uno es” es parte de
una construcción. Que la palabra crea el objeto, lo construye, (o donde queda
aquello de que “primero fue el verbo”).
No decíamos que tras lo que se dice esta lo que “no” se dice. Esta el quien lo dice y cuales son sus intereses en
decirlo.
Es aquí que yo veo se aparecen algunas
contradicciones en el discurso de los cumpas de la UTD.
No puedo explicar esto mas que de
considerar que ellos, al igual que yo, al igual que otros), son seres duales. Seres
que aun están recorriendo el camino de la liberación. Que aun están
aprendiendo.
Es por eso que englobo los cuatro
conceptos en un solo texto.
Porque si no como explicar esta frase
de Pepino referida a la privatización de YPF, a como actuaron en ese momento, a
que responsabilidad le cabe a cada uno, (que es la que dio origen al enfoque
del parcial):
“cuando
estábamos trabajando en YPF no veíamos la necesidad de pelearla. Vivíamos en
casa de una familia media, con buenos sueldos y trabajo seguro… es algo que
nuestros padres y abuelos supieron defender durante tanto tiempo. Nosotros
somos culpables de haberlo perdido. Y, uno siente bronca, porque si esta lucha
la hubiésemos hecho en ese momento, hubiésemos evitado miles de muertos, miles
de enfermos a lo largo y a lo ancho del país”.
Y acá si hay un error. Me permito traer
una escena de una película que por estos pagos se conoció como “Tocando al viento”, y que en realidad
se llamaba “Brassed off” (el fin de
la banda), titulo que se acercaba mas a la trama del film. Allí unos mineros tenían
una banda de música, y el argumento se desarrolla dentro de la lucha por el no
cierre de la mina de carbón que no solo sostiene a la banda sino a todo el
pueblo. En una escena, la protagonista, una “evaluadora” (que a su vez es la trompetista de la banda) se reúne
con la patronal, para comunicarles que la evaluación de la mina había
demostrado que esta todavía podía producir ganancias y que por lo tanto era
necesario no cerrarla. Ahí el capitalista, le dice, “la mina se cierra”. Entonces ella muy enojada y sintiéndose
culpable le grita, “ustedes tomaron esta decisión hace dos años, para que me
hicieron trabajar, ilusionarme con salvar la mina”, a lo que el burgués gentil hombre
le responde, “señorita, se equivoca, la
decisión de cerrar la mina se tomo cuando usted ni siquiera era estudiante”.
Y esto le digo a Pepino. La decisión de
privatizar YPF es de por lo menos la época de la dictadura.
No
es tu culpa. Ni la culpa de los ciudadanos de Mosconi. Si en algo tenemos la
culpa es no haber sabido, como sociedad en su conjunto, el generar un proyecto
distinto al modelo neoliberal que algunos supieron aplaudir.
Es esencial para que la UTD crezca y aprenda el poder
dilucidar esto.
Porque de esta concepción se desprende
esa vana esperanza de continuar viendo al estado como proveedor, como garante,
como padre bueno.
“porque
con todo en manos del estado había trabajo y la gente vivía bien”, “el estado
era una cadena de trabajo”
No, el trabajo en manos del estado también
era trabajo alienado. Trabajo forzado, trabajo explotado. Solo una combinación económica
– social y política menos desastrosa para el pueblo permitió esa primavera
llamada “estado de bienestar”.
Ese estado al que defendés, ese paraíso
perdido al que pretendes volver es el mismo al que le decís:
“los
jueces, los intendentes, los concejales, los diputados, los senadores, todos están
unidos, pero son traidores porque están a beneficio de las empresas
transnacionales y no del pueblo”, y aclaras, “con las privatizaciones, las empresas hacen lo que quieren”, y
mas “nadie se hace cargo de la tierra
maltratada, nadie se hace cargo cuando hay un tornado, nadie se hace cargo de
nada. Ni los jueces federales, ni los jueces provinciales, ni la gendarmería,
ni la policía federal, que son cómplices de todo esto. Porque son mercenarios,
no son fuerzas de seguridad argentina, son mercenarios de las multinacionales”
Y te animas a mas y le pones nombre y
apellido al estado: “Tecpetrol,
Petrobrás, ingenio Ledesma, Mobile, American Airlines, Brithsh, Amoco, los
Bulgheroni, los Bridas, Repsol, Pluspetrol, contra todas esa empresas luchamos”
Y esas empresas son los dueños del
Estado.
Ese estado al que le piden la “reparación histórica”. ¿Que estado le
va a sacar plata a Macri? Si Macri define muchas de las políticas del estado.
Ese estado, sus políticas, que
convierten a Mosconi en Sarajevo, que manda fusiladores, que encarcela, que
envenena el agua, que expulsa a la miseria a miles de obreros, que margina, que
miente cuando se dice “ausente” y se
hace presente a punta de FAL.
Por eso es necesario rever esta
lectura. Porque de ella también se deriva quien es el enemigo.
Cuando decís: “yo digo: aquellos funcionarios que viven de familia en familia
haciendo política, que no producen nada, lo único que producen es perdidas. En
cambio donde yo trabajaba, los pozos petrolíferos siguen produciendo hasta el
día de hoy. Los políticos que no producen nada han saqueado, han robado, han
traicionado a la patria. Esa es la diferencia entre el obrero y el funcionario.
Nosotros producimos y ellos vacían el país”.
Esta bien que uno se enfrente
diariamente con los funcionarios del poder. Con los “almaceneros” del estado. Pero ellos son solo los instrumentos de
las políticas que la clase dominante establece para sus clases subalternas.
De ningún modo esto significa que no
debamos dar la pelea contra ellos. Si debo profesar mi opinión con respecto a
la dialéctica entre señor y siervo, entre opresor y oprimido, yo prefiero a
todas luces aquel viejo y sabio lema de “quien
no es conmigo es contra mi”. Pero me parece que poder poner en claro contra
quien realmente se pelea. Quienes son los “títeres”
y quien el “titiritero”, es el mejor
camino para que la esperanza y la utopía no se vuelvan malas palabras.