
Por González
Hacemos, (hacia), un esfuerzo indescriptible por
encontrar nexos causales en los procesos que se dan en la puta realidad.
Tramoyamos “causas
y consecuencias”, las forzamos a aparecer, aun en donde ni siquiera están
sugeridas.
Y con algunas que se dan de manera más que
lastimosa, pretendemos armar fastuosas teorías e inconmovibles leyes.
Pero por suerte el kosmos es un kaos.
Un kaos que se mueve según sus propios parámetros.
Azarosos.
Aleatorio.
Un kaos que muestra, al que quiere verlas, sus propias conexiones
causales.
Estas, sin ningún lugar a dudas, develan en
profundidad el entramado del fluir del universo.
Veamos esto, que surgió por azar, (de que otra
manera podría haber surgido), que aclara, que no deja dudas, del porque Marx escribió
lo que escribió, y porque sus seguidores los siguen. (Vale recordar que si hay
un pensador que busco “determinadamente”
relaciones de causa y efecto, para volverlas axiomática, ese fue el gran
Carlos).
Síganme en este derrotero, como Burrito acompañaba
al entrañable Shrek:
… el otro día, no puedo precisarlo, creo que fue
el viernes 20, o algo así, mi hermano Leito me pasa una dirección de Internet,
mas precisamente un blog, para que vea unas fotos que estaban bastantes
graciosas…
…la dirección remitía a blog, que según Lein, “esta armado por unos pibes ferroviarios”,
el blog en cuestión se llama “UN GRANO
EN EL ORTO”, y se puede acceder tipeando en el buscador, http://ungranoenelorto.blogspot.com,
…
…el blog esta bien hecho. Una combinación de crítica
política sumada a una buena dosis de humor e ironía, más, algunas notas que
seguramente tienen que ver con la “cocina” del grupo que rodea a los muchachos
que escriben…
…hasta acá todo bien…
…el “kaos”
empieza a hacer de las suyas cuando los editores se refieren al titulo del
blog, “UN GRANO EN EL ORTO”, como a
una frase dicha no se por quien, que vendría a expresar algo así “DEBEMOS SER UN GRANO EN EL ORTO PARA EL
CAPITALISMO, EL IMPERIALISMO, Y OTROS ISMOS QUE ANDUVIESEN POR AHÍ”. La
frase esta piola porque ilustra de una manera por demás grafica lo que se
supone que debe ser la tarea de un revolucionario…
…y ahí quedo… momentáneamente… el kaos ya había
tirado sus líneas.
…los fines de semana compro el diario Critica, el
del gordo Lanata. La mayoría de las veces le paso muy poca pelota. Lo voy
leyendo, de aburrido nomás, casi durante la semana. Pero este sábado, (21 de
junio de 2008), perdido en una de sus páginas, abajo, apareció el recorte que
ilustra la nota…
…el compañero Carlos Marx, escribió sus furibundas
críticas al capitalismo, porque le molestaba el ¡¡¡GRANO QUE TENIA EN EL CULO!!!...
…clarísimo!!!... …imaginen la escena…
entra Engels y le dice, “Carlitos, traje
para picar una quesito Roquefort y unos salamines”… a lo cual Carlos
respondía enojadísimo ”como mierda
querés que coma esa basura capitalista, querés que me consptipe y que me explote
el grano del orto”, y ahí nomás, se iba raudamente (y pudendo en varios
idiomas) a su estudio a escribir mierda de cómo explotaban a los pobres
proletarios en las fabricas de queso imperialista de Francia.
O sucedía que su mujer, vislumbrando una noche de
sexo perverso, se le acercaba al “prócer”
con algún juguetito de látex con vibración incluida, que ni bien eran
observados por el “maestro de la
plusvalía”, eran sacado cagando, mujer y jugote, bajo el atronante grito de
“que querés, que me lo meta en el orto y
me supure la vida”, tras lo cual, pluma en mano, se mandaba tres o cuatro
tomos de plomiza prosa explicando como el capitalismo burgués e
imperialista le frita la cabeza a las
minas haciéndoles buscar nuevas y asquerosas experiencias sexuales.
Y ni que decir, cuando su yerno, el pelotudo que
escribió “Derecho a la Pereza” le proponía
indiscretamente, “suegrito, nos mandamos
un “cross dresser” (vestirse de mina sin ser un trava, bolú), éste sábado y salimos
a panfletear”, a lo que el “mago de
la tasa decreciente de ganancia en el capitalismo” le contestaba mas que
iracundo, “pero que te pasa la concha de
tu madre. La ultima vez que me puse la tanga, (roja, por supuesto), me irrito indescriptiblemente
el grano del orto hasta dejármelo como un volcán en erupción”, y partía
como endemoniado a escribir varios cuadernos donde explicaba como la alineación
capitalista hacia que cada vez quedasen menos machos en el mundo libre…
…así que la dupla kaos – azar, supera a la pareja “swinger”, de “Federico y Carlos”, y nos enrostra que toda esa boludez de la
lucha de clase, de que Marx empleo la dialéctica y descubrió el materialismo intrínsico
a la realidad, y que el pueblo aprende de su derrotas, y que se yo cuantas
mamotretadas mas, no fueron la causa de tanto “tomo encuadernado en tapas duras lleno de frases altisonantes”,
sino que toda la producción de Carlitos se debió a que el tipo tenia un “SOBERANO GRANO EN EL ORTO”…
…de lo que se desprende, deriva, caóticamente por
supuesto, que todos aquellos marxistas, en cualesquiera de sus vertientes,
leninistas, trotskistas, stalinistas (que en realidad son lo mismo), deben su
militancia, su razón de ser, su “te paso
el periódico”, NO a un
convencimiento intimo de la maldad implícita en el modo de producción
capitales, sino en que todos ellos, al igual que su “dios”, “TIENEN UN ENORME Y PURULENTO GRANO EN EL ORTO”…
…pero esto va mas allá, el kaos “juega dados”, y no solo nos aclara de
donde surge el pensamiento marciano, sino que también, a la distancia y tiempo
atrás, (categorías absurdas para un universo regido por el kaos), aclara un
hecho que me sucedió en persona.
Había faltado al laburo, y necesitaba un
certificado medico para zafar el día.
Me mande directamente a la “Clínica Arzepa” (Arieta y Venezuela) donde atiende una
viejita primorosa, que parece sacada de
un cuento de hadas.
Como ya había ido varias veces a lo de la “doctora - viejita – hada madrina”, y
no tenia realmente un carajo, se me ocurrió decirle a la anciana que andaba con
“hemorroides”, presuponiendo que la “nona” no me iba a revisar el culo, y
que de una me iba a extender un certificado.
Pero el kaos – azar se caga de risa de todos.
La viejita me dice muy amablemente, “desvístase de la cintura para abajo y póngase
en cuatro sobre la camilla”, yo no podía creer que esto pasase, pero era más
mi necesidad de justificar el puto día, que de ver mi pundonor mascullado.
Trepe a la camilla y la ancianita me sugirió “abra un poquito las nalgas”, y con
mucha frunción, (gracias a dios que
tenia el orto en condiciones higiénicas impecables), le echo una buena mirada.
Tras cartón, la doctora me dice, “súbase los pantalones”, y luego, “usted no tiene hemorroides, (cosa que yo
ya sabia), pero si tiene una hermosa pústula en las riberas del orificio anal”.
Caído del asombro solo atine a preguntar, “Doctora,
que hago, que remedio me prescribe, cual es la cura”.
A lo que ella respondió muy segura, “yo le daría una pomada, pero para que su
problema se solucione definitivamente, lo mejor que puede hacer es abandonar
los postulados marxistas”.
Por eso señores, me cago en “la dictadura del proletariado”, me cago “en la vanguardia de la clase obrera”, me cago en “el centralismo democrático y toda el
cotillon rojo”, me cago en “los
lideres iluminados y los putos rentados, (aquellos que no lavaran sus propias
letrinas cuando hagan “la revolución”), me cago en “el darwinismo social”
convertido en catecismo, me cago bien cagado, porque no tengo ningún grado el
orto.
Porque me banco el
kaos.
Porque soy anarquista.
Un abrazo (si antes se lavan bien las manos)